manzanas caidas

martes, 25 de abril de 2017

Sentado en el patio de casa, cuando sus años tenian solo una cifra, Matías imaginó que podía leer, y desde entonces todos lo libros del jardín fueron sus amigos. Pasaba tanto tiempo con ellos, que sus libro aveces se rompían de viejos antes de llegar al final.
Matías, a sus 30 años, sigue rompiendo todo aquello con lo que pasa mucho tiempo tratando de leer. Hasta Sofía se rompió, y abandonó la casa con una nota en su bolsillo que decías "los disléxicos siempre buscamos compañía para leer"

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